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Crónicas de Huaral (*)

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1.       Informalidad

Informal, según la RAE aquel que no guarda las formas y reglas prevenidas, no necesariamente un anarquista, para nuestro contexto se puede ajustar a alguien que no cumple las reglas cuando no le convienen, creo que muchos somos conscientes de lo informal de nuestra sociedad en muchos aspectos, como cuando cruzamos las calles por donde se presenta la oportunidad sin consideración de la existencia de cruceros peatonales, pero esta informalidad no es culpa sólo nuestra, depende en su mayoría del desconocimiento de las normas y reglas que nuestra organización estatal establece para nosotros y la carencia de estas.

Una normatividad nace muchas veces por la necesidad, ya sea de reprimir una actitud que atente contra el grupo, o crear las condiciones de desarrollo de la población, u otros factores que para este texto no vienen al caso.

Por ejemplo las primeras centurias de la civilización debieron ser muy difíciles, tratando de vivir al lado de salvajes hombres que en muchos casos mantenían el ritmo de vida del paleolítico, que al fin y al cabo fueron sometidos por la fuerza o por alguna doctrina, con normas morales y de conducta que hacían que las sociedades nacientes puedan desarrollarse en armonía, entonces tenían sentido el no robaras, no mataras y hasta el no cometerás adulterio para el adecuado funcionamiento de la sociedad hebrea, pero no todos cumplían estas reglas, sin embargo es muy rescatable la intención de normar a estas alturas de la civilización.


Volviendo al presente seguimos viviendo con salvajes al lado, personas con intención de establecer reglas y muchas más personas que les importa un comino o peor aún que no tienen noción que viven en una civilización y menos en un estado de derecho. Curioso escenario en un lugar donde las reglas se publican a diario pero la gran mayoría las ignoramos por desinterés o asumimos que no nos servirán y se quedarán en el papel, sirviendo de poco para la solución de nuestros problemas o para crear orden en nuestra sociedad.

Si no hay un rumbo y orden caemos en el vicio de repetir errores y vivir en la inercia de nuestros actos, a los cuales muchas veces nos arroja nuestra necesidad de subsistencia, la cual va a un ritmo rápido y no espera a que la sociedad se organice y se ponga a pensar en cómo ordenarnos.

Aparentemente estamos organizados, tenemos un sistema democrático y representantes en todos los niveles del estado, pero en muchos casos la inexistencia o lentitud de sus acciones son insuficientes para correr al ritmo del poblador  que invade terrenos y/o urbaniza sin permiso, o del mototaxista o chofer de micro pirata que recorre la calle que le resulta más rentable, o del vendedor ambulante o de cualquier ser humano que no respeta las reglas establecidas.

Hablando de normas es bueno preguntarse que tanto han propuesto y normado los regidores de la provincia de Huaral hasta el momento.

(*) Crónicas de Huaral son observaciones de la ciudad de Huaral que se pueden adecuar a muchos contextos.

Los autores de cada artículo u opinión son los únicos responsables de su elaboración y contenido, Huaralenlinea no se solidariza necesariamente con ellos.

Por Luis Ramos

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