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Chancay: entre momias, cuchimilcos y una bruja milagrosa

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Para hacer un viaje mágico al pasado histórico y cultural de Chancay, provincia de Huaral, Región Lima.

Solo basta tener interés por conocer las huellas históricas dejadas en este rinconcito del Perú y listo. Asunto solucionado. Usted viajará al pasado. Así que abra bien los ojos y manténganse atento…

Cultura Chancay
Los primeros pasos conducen a los vestigios de la cultura chancay, un antiguo pueblo de pescadores, agricultores y comerciantes, una civilización preincaica que se desarrolló entre los años 1200 y 1470 d.C.

En la sala observará un recinto de paredes de adobe con un orificio. Dentro hay un fardo funerario y, entre el ajuar, hay vasijas, elementos textiles y diversos alimentos (maní, maíz blanco y morado, menestras, hojas de coca y camote).

¿Admirado?… Todavía hay más. Mire ahora los cuchimilcos, esas pequeñas estatuillas de cerámica que representan la dualidad divina entre el hombre y la mujer. Ambos, de ojos remarcados con color negro, tienen como objetivo encarnar a la figura humana en diferentes gestos o acciones. Los hay pensantes, tristes, dolorosos y hasta con un inequívoco mohín de flojera.

También resaltan los tejidos (gasas y muñecas) y los plumajes multicolores que en su mayoría fueron destinados para los fardos funerarios. En otras vitrinas se exhiben ‘las chinas’, unos cántaros de aspecto figurativo antropomorfo de forma ovalada. Digamos que se asemejan a los cuchimilcos. La única diferencia es que estás son grandes.

La Covadonga
Cambio de rumbo. Otro ambiente. Piezas históricas y una maqueta de la Covadonga, la goleta chilena que, gracias a un certero torpedazo, fue hundida frente al puerto de Chancay durante la Guerra del Pacífico. Es aquí donde los hechos históricos se mezclan con la leyenda de La Bruja.


Y es que la mañana en que la Armada Chilena se acercó al puerto de Chancay para bombardearlo, el cielo estuvo tremendamente nublado. A lo lejos, divisaron a una mujer corretear por la playa. De su cabeza se desprendían rayos. “Matemos a la bruja”, dijeron los chilenos. La dama corrió y corrió en dirección al pueblo. Se ocultó, pero fue en vano. La encontraron…

Al parecer es buena idea traer popcorn para esta parte del recorrido, pero como no hay, ni modo. Sigamos… La encontraron, pero se dieron con una gran sorpresa. La mujer de carne y hueso que tanto buscaban se había convertido en una efigie de la Virgen María. Ellos se quedaron atónitos al ver que la imagen tenía los pies llenos de arena y la falda humedecida. Se santiguaron y optaron por retirarse.

Esa es la Virgen que los ahuyentó. Esa es la La Dolorosa que sale en procesión durante la Semana Santa a acompañar la pasión, muerte y resurrección de su hijo, pero esa es otra historia.

Costumbres y expresiones culturales escritas en las paredes del recinto. Desde fiestas religiosas como la del Señor de los Milagros, la Virgen de la Asunción, San Martín de Porres y la mismísima Semana Santa; hasta detalles gastronómicos como el emblemático bizcocho Chancay, el frejol colado y los pastelillos.

¿Qué tal el viaje? Fabuloso, ¿verdad?… Vuelva, vuelva a casa. Ahora su misión es incentivar a familiares y amigos a visitar este museo que tiene unas pantallas interactivas que, en un dos por tres, le explican todo lo que fue y sigue siendo Chancay.

Dirección del Museo Municipal de Chancay, calle López de Zúñiga 142, Plaza de Armas. Su horario de atención es Martes a domingos de 9:00 a.m. a 1:00 p.m. y de 2:00 p.m. a 6:00 p.m.

La Republica

 

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