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El Monumental : La derrota cantada del arbolito Chavarria y la oportunidad perdida

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Por Dante Pacheco.

Ricardo Chavarría OriaDesde el momento en  que el Ingeniero Ricardo Chavarría decidió, hace algunos años,  no postular a la alcaldía provincial de Huaral, prefiriendo la candidatura regional, marcó el ocaso rápido de un personaje que tuvo en su vida la oportunidad de ser alcalde y mucho más. Nadie sabe las razones que lo llevaron a tomar tan errónea decisión, pero sin duda alguna fue la determinación más desacertada de su vida, aunque eso solo fue el inicio de la cadena de otros errores que finalmente lo llevarían a resultados como el último, que lo colocan en un quinto lugar, lejos de toda posibilidad de seguir en política.

Creemos que uno de los mayores problemas de Ricardo Chavarría fue su carácter soberbio. El dinero lo llevó a pensar en el poder pero creyéndose todopoderoso se convirtió en un remedo de caudillo, al considerarse dueño del movimiento Fuerza Regional, mal que lo condujo a tomar decisiones unilaterales al designar a sus candidatos provinciales y distritales. Su condición de potentado lo dejó sin visión política, aunque creo que nunca la tuvo, provocando desazón entre sus propios partidarios, cuyos líderes terminaban apartándose de las filas del arbolito, haciendo señalamiento de autoritarismo por un lado y de tomar determinaciones totalmente erradas, por otro; sobre todo respecto a designar a sus candidatos, tal vez porque no tenía a las personas idóneas o porque simplemente se equivocó en la evaluación de los mismos.


Hasta hace 4 años, Chavarría era una expectativa latente y hasta ese momento tuvo la oportunidad de ser alcalde, pero se empecinó en intentar la presidencia regional del GOREL. Su arraigo, pese a su soberbia, se mantenía y hasta esa oportunidad tuvo la lucidez necesaria para elegir a los candidatos de nuestra provincia. Llamó a Marín para postularlo a la alcaldía y logró colocar a 2 regidores. Marín tenía un importante bolsón pero ya empezaba a ser historia, es decir, que un poco más y el arbolito lograba colocarlo como alcalde provincial. Lo propio ocurrió con la alianza que hizo con Casas Sebastián. Era una fuerza importante que ayudó a Marín a ocupar el segundo lugar a nivel provincial, pero no fue lo suficientemente fuerte para lograr el triunfo distrital. El vendaval llamado Juanelo no se lo permitiría. En la provincia el arraigo de Chavarría era tan notorio, que por arrastre el arbolito consiguió llevar como consejero regional al nefasto Oswaldo Merino, quien le debió la victoria exclusivamente a Chavarría.

Esta vez la circunstancia era totalmente distinta, aun cuando el respaldo de los huaralinos no le resultaría adverso en lo personal, sin embargo ya no tenía candidatos de polentas, como Casas en Chancay ni Marín en Huaral. Ahora habiéndose peleado con medio mundo, tuvo que postular a Enrique Tay, que no era un mal candidato, pero tampoco bueno, haciéndose notorio el voto inteligente de la población, que le dio a Chavarría más de 26 mil votos, pero a Tay solo 7 mil, entre tanto que en Chancay apeló, por falta de candidato, a la cantante Odalis, quien obviamente no tenía posibilidades y para colmo lanzó como candidato a consejero a Pepe Ramos, con quien antes había mantenido entredichos y enfrentamientos, al margen de sus propias características negativas, es decir que esta vez Chavarría jugaba a perdedor, pero su soberbia no le permitió ver más allá de sus narices y ahí están los resultados.

La clara respuesta a la soberbia e incapacidad política se la dio el propio pueblo, que en esta ocasión ni siquiera lo favoreció con llevar a un regidor a la alcaldía provincial, simplemente no tiene representación y eso resulta penoso en un movimiento huaralino que pudo dar mucho más, sin embargo eso no fue posible, en razón de no permitir que su partido se consolide en base a principios democráticos. Queda claro que el caudillismo en el Perú funciona temporalmente en base a un personaje con cualidades carismáticas que Chavarría no las tiene.

 

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