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Wilder Ruiz: “Los grupos Wong y Bustamante han intentado comprarme”

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 Si el lobby de los Chehade hubiera dado resultado, en este momento la empresa Andahuasi estaría en manos del Grupo Wong, con consecuencias nefastas para los trabajadores accionistas. Recordemos: El 14 de mayo del 2009 empieza el conflicto. Ese día el Presidente del Directorio y el ex Gerente de la azucarera Andahuasi le venden al Grupo Wong un paquete de acciones por 50 millones de soles, a espaldas de los accionistas. Desde ese momento Wilder Ruiz asume un protagonismo que lo lleva a ser elegido como congresista de Gana Perú, respaldado por el caudal de votos de los cooperativistas azucareros. En el ínterin, han atentado contra su vida y hoy enfrenta serias acusaciones que la justicia tendrá que procesar. De esto y más conversó con ideele.

–¿Por qué afirma que el presidente del Directorio, Eduardo Núñez, y Carlos Rivas, el ex gerente, pasaron por encima de la Ley de Mercado y Valores y del estatuto de la azucarera al vender el 33% de las acciones de la empresa Andahuasi al Grupo Wong?
–Nuestro estatuto dice que no se puede disponer de las acciones por encima del 20% y ellos habían dispuesto del 33%. Pasaron por encima de los 2 mil accionistas y de nuestro máximo órgano, que es la Junta General. Vendieron las acciones que estaban en Scotia Bolsa, que es parte del grupo económico Wong. Presentaron un acta donde se había modificado firmas y Registros Públicos se las tachó. Entonces apelaron al tribunal de ese organismo, que emitió una resolución, anulándola. Luego sacaron otra acta, el 24 de abril, pero le faltaba la firma de José Romero Tapia, uno de los directores, y la falsificaron. Esta acta sí pasó y pudieron inscribir la compra.

–¿La empresa recibió el pago de la “venta”?
–Lo raro es que en las cuentas de la empresa Andahuasi no estaba el dinero. Denunciamos esto en la Fiscalía en Lima. En el Sexto Juzgado Penal, en el expediente 230-2010, se menciona una cuenta scrow por 23 millones a nombre del que compró y del que vendió: Eduardo Núñez Cámara, Carlos Rivas, Erasmo y Efraín Wong. Negocio redondo.

–¿Cuándo comienza la vinculación entre el ex gerente Núñez y los Wong?
–En el 2008. Hemos encontrado sus correos y los hemos denunciado por delitos informáticos. Esa información que estaba lacrada para ser revisada por técnicos especialistas en Lima fue solicitada por un fiscal de Huaura que la tiene en su poder y no sabemos si la ha guardado o modificado.

–¿Se sabía que Núñez había recibido dinero?
–Núñez va al sector Quipico, del Grupo Wong, resguardado por algunos matones, y hace una reunión pública en la que les dice a los trabajadores: “Yo vendí los 50 millones porque tenía el afán de cautelar su CTS, que entonces era de 30 millones. Los Wong me han asegurado que el dinero producto de la venta va a ser para eso”. ¿Nosotros como accionistas hemos vendido nuestro patrimonio para pagarnos un derecho laboral? Núñez les dice, además, que de los 50 millones solo quedan veintitantos, porque ya pagó algunos compromisos comerciales, y dice también que él no puede disponer de ese dinero porque está a nombre de Efraín, de Erasmo y suyo y se necesita la firma de los otros para sacarlo porque es una cuenta mancomunada. Eso lo tengo grabado en video y transcrito.

–¿Es notorio un incremento en el patrimonio de Núñez? ¿Tiene signos exteriores de riqueza?
–Núñez empezó en el año 1998 y ha concluido en el 2009. En esos casi 12 años ha acumulado un patrimonio de aproximadamente 50 millones de soles entre propiedades, tierras, vehículos, casas. La dieta del Presidente del Directorio —que yo también he percibido— es de 7 mil soles. Quiere decir que este señor le ha robado a la empresa todo el tiempo.

–¿Por qué Andahuasi es la “perita en dulce”?
–Miren: los Wong, con estafas y engaños, compraron Ingenio, que es una empresa de 1.500 hectáreas que está a la entrada de Huaura. Con eso, su fábrica de Paramonga podía moler 6.500 toneladas/día. Pero Paramonga tiene una capacidad de molienda de 10 mil toneladas/día. Por lo tanto, les faltan unas 3.500 toneladas de caña que las puede producir Andahuasi. El interés de los Wong es monopolizar el mercado del azúcar en el norte chico. Ya no manejar 10 mil hectáreas de terreno, sino 16 mil.

De sindicalista a congresista
–¿Siempre vivió en Andahuasi?
–Yo nací en Cutervo, Cajamarca. Mi padre ha sido cortador de caña. Se vino a trabajar a Andahuasi cuando yo tenía año y medio. Hoy tengo 38 años.
–¿Cómo era la vida en la cooperativa?
–No existía el hambre. Siempre ha habido bastante pacae, caña, níspero, palta. Nadie robaba: dejabas tu bicicleta tirada y la ponían en un costadito. En el año 1996 nos obligaron a convertirnos en sociedades anónimas y a cotizar en la Bolsa. Capitalizamos nuestro tiempo de servicio y nos volvimos accionistas.
–¿El sistema cooperativo funcionaba?
–Por supuesto: había un mayor control, la gente sabía que era su empresa y teníamos un Consejo Administrativo de Fiscalización que sancionaba a los funcionarios cuando hacían mal.
–¿Gana Perú lo buscó para proponerle ser congresista?
–Yo llevé a Ollanta Humala a Andahuasi en plena campaña. Nunca un candidato había llegado allí. Hizo un mitin y se comprometió a apoyarnos cuando nadie nos escuchaba.
–Hasta ese momento, ¿cómo se definía políticamente?
–Yo soy un sindicalista. He sido de izquierda, progresista.
–Con respecto a Chehade, ¿cuál es su posición?
–¿Qué tenía que hacer Gamarra, un general designado a Tumbes, en una reunión? Él tenía conocimiento de todo: de las incautaciones, del desalojo, de todo el manejo. El general de la zona norte también maneja Inteligencia. Chehade, Salazar y Gamarra tienen que ser destituidos mientras duren las investigaciones. Si hay actos ilegales como los mostrados, tenemos que ser duros. Revocatoria, sí.
–¿En Andahuasi no existe un sinsabor, un sentimiento de decepción con respecto al Gobierno?
–Me han preguntado qué está pasando, porque se trata del vicepresidente.

–¿Por qué han elegido el norte chico?
–Obviamente, porque está más cerca de Santa Anita, que es el mercado más grande del Perú, donde se negocia todo. El costo de trasladar desde Cartavio 600 bolsas de azúcar es de 4 mil soles; nuestro costo es mínimo. Si produces más y eres más rápido, puedes meter más azúcar en el mercado.

–¿Qué redes ha movido el Grupo Wong en el Poder Judicial? ¿Puede darnos un ejemplo concreto?
–Cuando César Chavesta fue al Poder Judicial le aceptaron su inscripción como administrador judicial. Pasó el tiempo y cuando regresó le dijeron que no era administrador judicial. Esa resolución la tenemos. Después, la actuación del juez Carlos Fidel, al que encontraron borracho, que nos incautó 300 mil bolsas de azúcar. Ese juez está investigado por la OCMA por siete delitos. Los funcionarios que trabajan en el Poder Judicial saben y nos comentan varias cosas sobre el presidente de la Corte de Huaura, Luis Alberto Vásquez. En el Ministerio Público, el más justo ha sido el fiscal Samuel Caballero, que se peleó con el juez Humala Trigoso en el último desalojo de Andahuasi, cuando fueron con perros policías, tanquetas, francotiradores, caballos.

–¿Y la influencia del Grupo Wong en la Policía?
–Yo sé cómo operaba el general Abel Gamarra, cómo negociaba el azúcar que incautaba en Andahuasi. Se negociaba en el hotel El Condado. Los Wong pagaban por ese favor. Hay manifestaciones de su secretario y su chofer. El personal técnico de Gamarra me ha manifestado que ha comprado una propiedad de 15 a 20 hectáreas en la zona de Nuevo Mundo, en Huacho. ¡Un general que no gana más de 10 mil soles! Sus compañeros me han dicho: pregunta con quién se ha reunido, cuánto le han pagado. Yo tengo las grabaciones.

–¿Y qué dice el chofer?
–Dice que lo llevaba a El Condado y que ahí se reunía con un tal Sinfón, que es uno de los operadores o gerentes del Grupo Wong.

–¿El Grupo Wong no puede decir que no tienen nada que ver, que si Eduardo Núñez los ha estafado es problema de ustedes por elegirlo?
–A nosotros nos robaron un camión, una cargadora, una limpiadora. Esa maquinaria está en Paramonga. ¿Qué hacen cientos de delincuentes contratados por ellos en la zona de Quipico y Santa Rosa resguardando a sus abogados durante la Junta que hicieron ahí? Yo tengo el video. Hay una relación de trabajadores a los que les paga el Grupo Wong. Si retrocedemos en el tiempo, mucha gente de seguridad de Núñez y Wong han sido detenidos con armas de fuego, y ellos dicen en su declaración que les paga el Grupo Wong. Hay una empresa de seguridad de los Wong, Tans Security, que aparece en agosto del 2009. Pero son en realidad paramilitares.


–¿Cómo los identificaban?
–Siempre se vestían con polos y gorros negros. No eran uniformes de policías.

–¿Usted ha tenido problemas de seguridad?
–Yo he sufrido dos atentados que he denunciado en la Fiscalía. Ni siquiera me citaron a declarar y archivaron mi denuncia. En el primero, estaba en mi camioneta por el sector Quipico, por Humaya, y me dispararon. Mi hermano iba manejando, atrás estaban mi esposa y mis tres hijos. Volteo y alcanzo a ver la placa de la camioneta, y yo hago la denuncia. La segunda vez fue un poco más arriba, en el kilómetro 36: nos dispararon del monte y lo que hicimos fue acelerar. También me han amenazado de muerte, he cambiado varias veces el número de celular. En mi casa he cortado la línea porque una vez contestó mi hijo y lo amenazaron.

 –¿El objetivo era matarlo?
–Si se usa un arma de fuego, el objetivo es ése. Yo siempre he sido la piedra en el zapato de los grupos Wong y Bustamante.

–¿Y nunca han intentado comprarlo? “Oye, Wilder, tú que manejas a la gente, vamos a arreglar contigo.”
–En un determinado momento lo hizo el grupo Wong y también el grupo Bustamante. El grupo Wong me citó en El Condado a las 4 de la mañana, y a través de mi hermana, que trabajaba en Paramonga, yo acepté. Es que ella me dijo que si yo no asistía la botaban. Fue en mayo del 2009. Había un chinito que se hizo pasar por ingeniero y de un maletín sacó una bolsa plástica con dólares y la puso sobre la mesa. Eso me indignó. Yo creía que iba a ser una negociación para buscar una solución, una administración compartida. Me dijo que cada hombre tiene un precio, que yo era una buena persona, un buen sindicalista. Le dije que me habían ofendido. Me levanté y me fui.

–¿Cómo se presentó?
–Como parte técnica del Grupo Wong.

–¿Y el otro intento de soborno?
–Fue el 31 de diciembre del 2009. El Grupo Bustamante ya había comprado todo, había contratado gente de Aucayama “para quebrarle a Wilder”: así está en una grabación. David Jiménez Sardó, del Grupo Bustamante, me invita a un restaurante en Sayán y yo accedo a ir. Él estaba administrando Andahuasi y le habíamos abierto la puerta a ese grupo. Yo había caminado con él como siete meses. Una vez que nos sentamos, pedimos dos cervezas, después dos y dos más. Me dice que yo era joven y que pensara en mis hijos que son pequeños —el mayor tiene 7 años—, y que él ha conversado con Manuel Bustamante y la suerte de Andahuasi ya está echada. Me dijo: “Por todo lo que has hecho te mereces un reconocimiento. A mí me van a pagar un millón por todo el trabajo que estoy haciendo. Yo creo que tú también te lo mereces y yo voy a hablar para que te den un millón”. Ésa fue la gota que derramó el vaso. Y por la noche me entero de que David Jiménez había contratado a un tal Eduardo Tasara, un militar del tiempo de Montesinos, y a otros más, para que se ocupen de la seguridad de Andahuasi, y a toda nuestra gente de seguridad la mandaron a Manco Cápac, que está a 10 kilómetros. Habían contratado una orquesta y regalado cerveza. Todo estaba planificado para ejecutar un desalojo con delincuentes. Cando me di cuenta, a las 11 de la noche, hice regresar a todos los que estaban en Manco Cápac a sus puestos. Desde esa fecha no he vuelto a cruzar palabra con Jiménez.

–¿Cómo actuó el Grupo Bustamante en Andahuasi?
–Nos equivocamos con ellos. Fue un grave error. Por ahí estuvieron Hernán Garrido Lecca, David Jiménez, Alberto Farfán y otros operadores más. Un día nos hablaron Garrido Lecca, Greco Quiroz, Manuel Bustamante Olivares y su hijo, que es el dueño de INVESTA. Nos dijeron que el único camino sería que les vendamos nuestras acciones. En ese juego sí caímos. Al día siguiente se contrataron doce ómnibus para llevar a Lima a 700 accionistas para firmar. Nos ofrecieron pagar dos soles por acción, pero después de veinte días el precio bajó a un sol veintisiete. Nos dijeron que el precio lo determinaba la Bolsa de Valores.

–Pero después de eso siguieron trabajando con el Grupo Bustamante.
–Claro, porque ellos aparentemente iban a inyectar un capital de 20 millones de soles, que nunca llegó. El azúcar se la empezó a llevar Jiménez con órdenes judiciales y policías. Era una lucha entre dos poderes: Wong y Bustamante.

–¿Cuál fue el papel de Hernán Garrido Lecca?
–Él llegó a ser director de la empresa Andahuasi, porque Manuel Bustamante Olivares le cedió un número de acciones. Bustamante es socio, ya que ha venido comprando acciones desde el 2007, con el primo, el hijo, la suegra. Nos vendió una ilusión; después nos enteramos de que querían comprar para después vender al Grupo Gloria, que en el norte tiene más de 65 mil hectáreas de terreno sembrado de caña.

–¿Y cuál es el delito del Grupo Bustamante?
–Ellos tenían que hacer una oferta pública de acciones para poder comprarlas y no lo hicieron. Por eso la Comisión Nacional Supervisora de Empresas y Valores (CONASEV) los multó con una suma millonaria de 3 millones 800 mil soles. Al Grupo Wong también lo multaron con una cantidad parecida, por haber comprado mal. El Grupo Wong pagó y el Grupo Bustamante no aceptó y puso una demanda. Fueron al Tribunal Constitucional y éste acaba de rechazar su demanda. Entonces nosotros sacamos todas esas resoluciones y las hemos llevado a la vía judicial, donde estamos luchando para que toda la operación, incluida la de los 50 millones, se declare nula.

–¿Tienen utilidades?
–En los 12 años no nos hemos distribuido más de 1 millón de soles entre 2 mil accionistas. Son como 700 soles al año de utilidades.

–Ustedes quieren seguir como empresa, pero tienen que devolverle el dinero a los Bustamante.
–Claro, ellos pagaron un dinero que está en los bolsillos de los accionistas trabajadores; y están dispuestos a devolverlo.

–Si el Poder Judicial decide a favor de los trabajadores, ¿ustedes mismos van a administrar la empresa o van a negociar alguna administración tripartita?
–Queremos mantenernos solos, porque en estos últimos dos años hemos demostrado que sí podemos hacerlo. Y ahora que la empresa es administrada por el ingeniero César Chavesta, ha pagado deudas, CTS, participación; ha levantado hipotecas. Se ha recuperado y tiene utilidades de casi 12 millones de soles.

–Sobre el desalojo y sus consecuencias, ¿cuál es la situación de los heridos y los familiares de los trabajadores muertos?
–Hay varios muertos de los dos lados. Del lado de los Wong, fueron delincuentes contratados por ellos. De nuestro lado, fueron Julián Chacón, Segundo Ruiz y un trabajador de Humaya. Heridos de bala tenemos muchos. Las esposas de los afectados están trabajando en la empresa y se les ha pagado todos los beneficios de ley. No hemos abandonado a las familias.

–¿Fueron dos desalojos?
–Hubo un momento en el que los Wong envían a los delincuentes a tomar la empresa por asalto, sin conocimiento de la Policía. Ahí se producen las muertes.

–¿Y el desalojo “formal”, por llamarlo de alguna manera?
–Fue desesperante ver más de 4 mil policías, francotiradores en los cerros y casas, perros, tanquetas, gente armada como si se fuera a la guerra. Pero la Policía no disparó. La población tiraba cohetes que se usan para las fiestas.

Las denuncias
–A usted lo han acusado de robo agravado, violación, asesinatos.
–Jamás cometí esos delitos. Del 2009 para adelante he llegado a obtener el récord Guiness en denuncias: Premio Nobel en denuncias: tengo 120. Pero antes del 2009, he sido una persona que jamás he tenido ningún problema. En todos los casos he rendido mi declaración y he exigido que se me acuse con pruebas. Todas estas denuncias aparecen durante el conflicto.
–¿La de violación también?
También: es de agosto o septiembre del 2009.
–Algunos dicen que muestra signos exteriores de riqueza.
–Miren, a mí, antes de ser sindicalista director, me ha gustado la agricultura. Siempre hemos alquilado chacras y sembrado caña. Fui auxiliar de contabilidad, después pasé a asociados y ahí encontré una irregularidad y la denuncié. Como ahí estaba metido Núñez, me sacaron y me mandaron de chofer. En ese momento tuve más tiempo para dedicarme a mi negocio de siembra y venta de caña. Tengo lo justo y me lo he ganado con mi trabajo. Todo lo puedo sustentar.
–En su hoja de vida usted pone que es economista y no tiene el título.
–En enero del 2011 ya habíamos llenado las hojas de vida. Yo quise corregir los errores que había cometido al llenarla. Por ejemplo, puse presidente del Directorio porque fue mi último cargo, pero por la forma como lo redacté parecía que yo había puesto que lo era desde 1993. Hablé con el personero legal de Gana Perú para cambiar, pero ya no se pudo tocar nada.
–En la hoja de estudio señaló que era egresado y no había terminado el último ciclo de la carrera de Economía.
–Yo estuve cuatro ciclos y por eso me puse como egresado porque pensé que lo era.
–¿No teme que lo desaforen del Congreso?
–El único interés de estar en política es para defender a Andahuasi.

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