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Una fría realidad

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La morgue del Hospital de Chancay se encuentra en cuidados intensivos debido a los rumores de una inminente epidemia que podría poner en riesgo la salud de los ciudadanos de la periferia. Un monitoreo asiduo de sus problemas vitales, como el estado actual de los equipos de refrigeración que se utiliza para el depósito de cadáveres, esfumaría el mito de una inevitable enfermedad.

“El sistema de refrigeración de la morgue del Hospital de Chancay no funciona. A los cadáveres se les hace la necropsia y los entregamos a los familiares, pero ¿qué hacemos con los cadáveres NN? Al no haber un sistema de refrigeración adecuado, el proceso de descomposición es rápido y, por consiguiente, nos pone en estado de peligro ante una epidemia con resultados catastróficos”, afirmó el director del nosocomio Gary Poémape.

Estas declaraciones a los mass media provocaron temores y polémicas en la opinión pública. Por eso, el equipo de investigación de El Chaski empacó maletas y enrumbó al lugar de los acontecimientos.

Sucede que desde noviembre de 2010, la morgue del hospital chancayano pasó a poder de la Fiscalía Provincial de Huaral, por el cual éste, a través de un convenio interinstitucional, se comprometía a adquirir un sistema de refrigeración que garantice condiciones óptimas para un servicio de primer nivel.

En mayo de 2011, la Fiscalía ofreció al exdirector del nosocomio Carlos Guillermo Dulanto el equipo moderno, el cual estaría arribando al establecimiento de salud para condicionar al endeble local, pero por razones aún desconocidas se entorpeció la llegada.

Curiosamente, en ese interregno los equipos ya se encontraban obsoletos. Los efectivos policiales de Huaral lo explican así: “Los equipos de refrigeración de la morgue están inoperativas desde hace tres meses, lo que obliga a que los cadáveres NN sean direccionados a una fosa común en Río Seco”.
Esto significa que los fallecidos que permanecen tres o cuatro días en los ambientes de la morgue terminan en estado de descomposición. Aquí surge el mito o el miedo: ¿los cadáveres en descomposición causan eminentes epidemias?


En tal sentido, nos abocamos a entrevistar al director ejecutivo Gary Poémape, quien sostuvo que las declaraciones precedentes que hizo a la prensa han sido sacadas de tono y que, al parecer, la dilatación del sistema de refrigeración obedece a los nuevos cambios que se producen en el funcionariado de la capital. “Es necesario tener una morgue bien instalada que cuente con equipos modernos tecnológicamente para evitar cualquier tipo de incomodidades de salud. La demora se debe a los cambios que se están realizando en la Fiscalía de Lima”, sostuvo.

Asimismo, argumentó que las autoridades competentes (del Ministerio Público) tienen que tener cuidado y precaución por el tema, pues la salud no es motivo de juego. “Si existe un colapso de cadáveres en el establecimiento, por ejemplo la entrada de 80 fallecidos, pueden surgir problemas”, concluyó.

Sin embargo, los pobladores del alrededor de la morgue manifiestan su incomodidad y descontento por la emisión de sustancias que se desprende del establecimiento. “Las sustancias que brotan de la morgue resultan insoportables. Incluso algunas vecinas se quejan porque, al parecer, están provocando enfermedades a los adultos mayores que viven por esta calle”, sostuvo indignada Hurteria Quispe (47), quien reside hace 30 años frente al local del hospital.

Por otro lado, el alcalde de Chancay Juan Andrade expresó que el problema presupuestal que tiene la Fiscalía Provincial le imposibilita dar soluciones inmediatas al problema que enfrenta la morgue. Por eso, recomendó a la red de salud y administración de justicia trabajar de forma más extensa y coordinada para resolver los problemas que surgen.

En fin, resulta menester precisar que especialistas de primer nivel advierten que la descomposición de cuerpos no provoca un cataclismo ni peligros de infección, pues al morir un ser humano, mueren también los microbios que se encuentran en su organismo.

En suma, hay que comprender que no se debe perpetuar la idea de que los cadáveres en descomposición son el origen de grandes epidemias. Dicho de otro modo, no hay que crear enfermedades donde no las hay. Naturalmente, transmitir una información exige responsabilidad y compromiso.

Diarioe EL Chaski.pe

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