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Pepe Ramos: Virtudes y rasgos sicológicos de un buen político

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José Ramos CasazolaAcabo de terminar el libro “La libertad y su enemigos” del escritor y periodista cubano Carlos Alberto Montaner, en una de sus páginas señala que, la primera característica que debe tener una persona que aspira a la presidencia de la república es la siguiente: Debe ser un humilde servidor público que entienda con toda claridad que ha sido elegido para obedecer las leyes y no para hacer su voluntad”

Coincido plenamente en lo antes señalado, pero no solamente el presidente de la República también los mal llamados presidentes regionales, los alcaldes y regidores, los consejeros regionales, todo aquel que piensa representar a su pueblo debe ser un humilde servidor público y fiel cumplidor de las leyes.

En culturas como las nuestras, donde la cantidad de poder que pueda tener una persona, suele medirse por la cantidad de reglas que puede contravenir impunemente: desde la simple fila de espera que salta el que tiene padrino, hasta la asignación arbitraria de contratos y licitaciones amañadas, al amiguete ,o al que pagó un soborno; es importante que quien salga electo en esta próximas elecciones, no solamente tenga la nobleza del servicio público, sino que también sepa que la sociedad reaccionará de inmediato y con indignación, si olvida que debe someterse el imperio de la Ley.

En este libro Alberto Montaner describe cuales son las siete virtudes, valores y comportamientos que debe tener todo buen político, he considerado pertinente compartir una sinopsis con ustedes dilectos lectores, para tener en cuenta al momento de evaluar y escrutar a nuestros candidatos incluido el infrascrito.

A.- TOLERENCIA.- La esencia del comportamiento democrático es la tolerancia, si una persona es intolerante no sirve para ocupar un cargo público. Tolerancia significa aprender a convivir respetuosamente con aquellas formas de vida o expresiones que no nos gustan, o nos molestan pero que no son ilegales.

B.-PRUDENCIA.- Para los romanos, la virtud máxima de un estadista debía ser la prudencia. La prudencia era la primera de las cuatro virtudes cardinales, las otras eran la justicia la fortaleza y la templanza.

C.-COMPASION.- ¿Que es la compasión?, es ayudar al débil cuando lo necesita, simplemente porque su indefensión no le permite valerse por sí mismo.

D.FIRMEZA.- Un buen gobernante tiene que saber ser firme. Saber negarse cuando lo que le solicitan es inconveniente, ilegal o indecoroso, incluso a costa de perder popularidad.

E.-CORDIALIDAD CIVICA.- Un político grosero un político que no cree ni practica la cordialidad, contribuye con sus ademanes y con sus palabras al envilecimiento de un sistema de transacciones humanas, que está basado en la necesidad del dialogo racional. Un político grosero es un mal ejemplo para la juventud y atenta contra la dignidad de la persona humana.

F HONRADEZ.- Nadie puede dudar que una de las virtudes claves que espera un pueblo de sus políticos es la honradez, virtud que se ha convertido en un diamante cada vez más escaso en nuestra sociedad.

G INTEGRIDAD.- Integridad es la coherencia entre lo que se cree, lo que se dice y lo que se hace. En otras palabras autenticidad entre lo que pregonamos y lo que realmente hacemos.

Aparte de estas virtudes Montaner señala que el político debe tener cuatros rasgos psicológicos importantes que son los siguientes:

1.-SENTIDO COMÚN.- Es otra forma de llamar a la sensatez y la templanza, es decir, no correr riesgos innecesarios y no poner en peligro festinadamente a los ciudadanos.

2.- AUTORIDAD.- Consiste básicamente en ser obedecidos por respeto y simpatía, sin ser temidos con la tacita aceptación de cierta jerarquía moral.

3.-HUMILDAD.- Quien no se siente capaz de pedir perdón no debe mandar. Todos debemos saber que en algún momento de la vida nos compartamos estúpidamente, que a vece somos torpes e injustos y que tenemos que tener la humidad de reconocer nuestros errores.

4.- SEGURIDAD.- Pero la humildad y la conciencia de las debilidades no debe confundirse con inseguridad, la persona que tiene poder debe estar segura de sí misma tener fe en sí misma, sin caer en la arrogancia y la soberbia. Una persona segura no debe temer rodearse de personas intelectualmente mejor dotadas y superiores.

Como colofón de este artículo, me pregunto con toda la humildad del mundo, ¿tenemos realmente los políticos de Huaral todas esta virtudes y rasgos psicológicos sintetizados?, sería muy bueno que en nuestras noches de insomnio nos hagamos una profunda introspección, para saber si realmente tenemos las características antes señaladas para ocupar algún cargo público o si solamente asistimos como actores de esta fiesta democrática, para saciar nuestro ego y nuestra siempre insatisfecha vanidad.

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