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Memorial al presidente regional Javier Alvarado

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Señor:
Presidente del Gobierno Regional de Lima
Javier Alvarado Gonzales del Valle

Los abajo suscritos, ciudadanos de la provincia de Huaral, tenemos el alto honor de dirigirnos a su despacho a fin de hacerle llegar el presente memorial.

Consideramos un imperativo categórico remitirle el presente memorial, a través de los medios de comunicación, toda vez que no podemos permanecer impasibles, frente a unos hechos que atentan contra la dignidad de la persona humana, mucho menos tratándose de niños y ancianos, que por mandato constitucional y ético estamos obligados a proteger.

Como debe ser de su conocimiento, el albergue para niños y ancianos de la Provincia de Huaral, ubicado en el Distrito Capital de la Provincia, fue construido por el Gobierno Regional de Lima, gracias a la iniciativa de la Consejera Regional Carmen Carvallo Gauthier, la contribución invalorable de padre José Martínez y construida e inaugurada en la gestión de Nelson Chui.

Que, dicha construcción se ejecutó con recursos públicos, que pertenecen a todos los huaralinos, sin embargo, la administración se le otorgó a la Parroquia San Juan Bautista de Huaral, quienes han venido administrando dicho albergue, con la excelente participación de los sacerdotes José Martínez y Ramón García Afonzo.

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Que, en la actualidad, después de que el padre Pepe Viajara a España, vemos con profunda preocupación y con gran consternación, que en la actualidad el albergue viene sufriendo un grave deterioro en la atención a los niños y ancianos, por parte de un grupo de monjas de nacionalidad Guatemalteca, quienes han diseñado una política destinada a desactivar el albergue, habiendo prohibido el ingreso de nuevos niños y ancianos, para convertirlo prácticamente en un convento, trayendo monjas o novicias del interior del país y del extranjero desnaturalizando la finalidad para la que fue construido el albergue.

Expresamos nuestra preocupación y la más enérgica protesta y rechazo por la forma como se viene administrando el albergue, invocamos que su despacho adopte las medidas necesarias, para que se revise el convenio celebrado con las autoridades eclesiásticas y se proceda a una administración conjunta con la Sociedad Civil, el Gobierno Regional y Local.

Denunciamos públicamente que los ancianos no vienen siendo tratado con el respeto a la dignidad de la persona humana, no existe nutricionistas adecuados, no existe expertos en geriatría, no existe un convenio con el Hospital de Huaral, las monjas que los atienden no tienen vocación de servicio y solamente se dedican a rezar en la capilla del albergue, conforme han manifestado los familiares de los ancianos.

Consideramos señor Presidente, que el albergue debe abrir sus puertas a todos los niños que lo necesitan y a los ancianos de la provincia, no hacerlo está muy lejos del compromiso asumido por la Iglesia Católica, sobre todo teniendo en cuenta el evangelio de Jesucristo, que siempre fue una opción por los menos favorecidos, por los humillados y ofendidos, por los excluidos, por los pobres y en especial por los niños y ancianos.

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